> El maestro Escobar_



Para los niños españoles que crecimos en la segunda mitad del siglo pasado, Escobar no era el apellido del jefe de un cártel de la droga, sino el del venerado autor de Petra, Toby, Zipi y Zape y Carpanta.

A mí Carpanta me chiflaba, era uno de mis personajes de tebeo favoritos. En cambio Zipi y Zape no me gustaban nada: me parecían un rollo.

Todavía guardo una buena colección de Súper Carpantas de aquella época que, junto a los Súper Cataplasma, son una de las joyas de mi colección.

Mis tebeos preferidos eran Mortadelo, Superlópez, Mafalda, Astérix, Garfield y Los Pitufos. Si me hubieran preguntado cuál era el que más me gustaba, no hubiera sabido decidirme por uno: con todos ellos disfrutaba como un enano y me partía de risa.

Pero con Zipi y Zape me pasaba como con Tintín: a pesar de ser uno de los más populares de aquellos años, a mí me aburrían.

Fue ya de mayor cuando me empecé a interesar por los gemelos de Escobar y descubrí que su universo me resulta fascinante. No entiendo por qué de niño me parecían tan aburridos y ahora me gustan tanto. Será porque en mi infancia lo que yo quería era crecer cuanto antes y, ahora que ya voy siendo viejo, lo que quiero es volver a ser niño.

Hace unos años, para desesperación de mi esposa, que no sabe dónde meter tanto tebeo, compré un lote descomunal de Zipi y Zapes de la colección Olé a un precio irrisorio, y todavía los estoy leyendo y disfrutando. 

Entre ellos había algunos repetidos, como el que sirvió de portada a la infame aventura de texto publicada por Dro Soft. El que me sobraba se lo regalé al gran Rockersuke en agradecimiento a haber programado el guion de Doña Elisa.