> Presentación_
Hace casi treinta años que dejé de ver los canales españoles de televisión. Nunca me he suscrito a Netflix ni a Amazon Prime. Tengo una antena parabólica con la que sintonizo la BBC y algunos canales griegos y franceses, aunque la verdad es que si no fuera por darle el gusto a mi mujer, ni siquiera estos los vería.
Con la parabólica, además, sintonizo la radio clásica de la Suiza romance —que es la que más escucho, porque los locutores tienen la delicadeza de hablar sólo para dar el título e intérprete de las piezas que trasmiten—, y la de la Iglesia Ortodoxa Griega, que tiene algunos programas de historia y teología excelentes, además de la gloriosa liturgia bizantina.
Dispongo de un sencillo ordenador de sobremesa con acceso a internet, que uso casi exclusivamente para dar mis clases, recibir correos electrónicos y jugar aventuras conversacionales. Además participo desde que era adolescente en la comunidad aventurera, enviando comentarios y artículos de opinión para los fanzines del género.
Recientemente, he comenzado a utilizar los chatbots basados en modelos de lenguaje natural para transcribir textos en griego clásico, tarea en la que me ahorran bastante trabajo, aunque todavía cometen errores con los acentos y espíritus.
Siempre he sido un gran aficionado a la ciencia ficción, en especial, a las historias de Isaac Asimov, por lo que siento una mezcla de fascinación y preocupación ante esta nueva tecnología. He experimentado no poco con los límites de estos programas: lo último que hice fue escribir algunos relatos interactivos basados en las novelas de Dashiell Hammett, para ser jugados a través de chatbots.
Durante años disfruté mucho leyendo varios blogs de algunos amigos, pero a día de hoy, la mayoría los han abandonado o escriben tan de tarde en tarde que perdí el interés por seguirles.
Yo llevo veinte años escribiendo en mi blog con periodos de mayor y menor actividad. Mi blog ha tenido más nombres de los que pueda recordar pero, en el fondo, siempre he tratado los mismos temas.
La mayor parte de los artículos que he publicado durante estos años, quizás un millar, los he ido borrando y no los conservo. Siempre he tenido claro que escribía más para mí mismo, para aclarar mis ideas, que con la pretensión de perdurar.
A pesar de ello, durante los primeros años, cuando la blogsfera era todavía un ecosistema vibrante y en ebullición, disfrutaba mucho leyendo los comentarios de lectores desconocidos y dialogando con ellos.
Con el tiempo me he ido volviendo más contemplativo, o quizás me ha ido preocupando cada vez menos lo que los demás opinen de mí. En los últimos años sólo conocían mi blog media docena de amigos íntimos, pues ni siquiera está localizable a través de buscadores.
A principios de 2025, tras varios años escribiendo muy poco en el blog, volví a retomarlo con ganas. Durante los primeros ocho o nueve meses publiqué casi un artículo diario, sobre todo reflexiones y cuentos.
Al llegar a diciembre me di cuenta de que el ciclo creativo empezaba a agotarse.
La mayoría de las entradas que se pueden leer en la presente versión fueron escritas en esta última etapa.
He seleccionado siete artículos para cada una de las siete secciones representativas del blog:
Todos ellos, junto con esta presentación, suman cincuenta, un número redondo que pretende ser una mínima muestra de algunas de mis reflexiones más recurrentes, de mis recuerdos, mis lecturas, mis cuentos, mis poemas y mis aficiones.
