> Un viejo_



Nunca me he planteado dedicarme a la traducción, y menos de poesía: me parece un ejercicio tan ingrato que roza el masoquismo.

Pero muy de tarde en tarde —incluso más de lo que me sale algún poema— me ha dado por traducir alguno. 

Cuando lo he hecho es porque me he sentido inspirado para recrear no sólo el contenido sino, sobre todo, el ritmo, que es lo más difícil. 

Este de Cafavis titulado Un viejo  —Ἔνας γέρος— es uno de los que estoy más satisfecho.

UN VIEJO

En el lugar más bullicioso del café

un viejo espera sin saber muy bien a qué

con un periódico como sola compañía.

Y entre cansados, gastados desengaños,

piensa qué poco ha disfrutado de los años

que tuvo fuerza, atractivo y gallardía.

Sabe que está muy viejo ya, lo siente. Conserva

el tiempo en que era joven: lo recuerda, y observa

el ayer: ¡Qué rápido pasó! ¡Qué rápido pasó!

Y piensa cómo su cabeza le ha engañado

cómo dejó —¡loco!— a la falsa su cuidado,

que dijo: "¡Déjalο! ¡Ya tendrás otra ocasión!"

Recuerda todos los impulsos que retuvo:

cuánta alegría echó a perder, cuánta no tuvo.

Cada ocasión perdida hace que enferme.

Pero del mucho darle vueltas y acordarse

comienza el viejo de repente a marearse.

Sobre la mesa del café, por fin, se duerme.

Versión de Carlos M. Aguirre